La algolagnia: Aspectos sexológicos y psiquiátrico-forenses

 

Por el Prof. Dr Juan Carlos ROMI (*)

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1. Introducción

            La palabra “algolagnia” (algos “dolor; lagneia “placer”), fue creada por Schrenk-Notzing, a comienzos de siglo XX y se distingue entre algolagnia activa (sadismo) y algolagnia pasiva (masoquismo).

            El término sadismo fue originalmente introducido por Von Krafft-Ebing en 1898 para designar el placer de un individuo de someter a otro.

            El término masoquismo fue acuñado por el mismo autor  para designar el deseo de un individuo de ser objeto de dolor o de ser sometido por otro.

            En este trabajo se harán algunas consideraciones clínico-sexológicas sobre estas formas de parafilias (DSM IV) o de desviaciones sexuales (CIE 10) y se analizarán la importancia psiquiátrico -forense de las mismas.

 

2 Breve reseña histórica

 

            El término sadismo toma su nombre de los escritos de Donatien-Alphonse-Francois, Marqués de Sade (1740-1814),escritor francés prolífero, perseguido y repetidamente encarcelado debido a  su producción literaria, así como por su ateismo declarado y su oposición  a las ideas reinantes en el siglo XVIII.

            El Marques de Sade vivió en los tiempos de la Revolución Francesa y se hizo famoso por una conducta sexualmente extravagante descrita en parte en algunas de sus obras como”Justina”,”Julieta”,”Los 120 días de Sodoma”, etc en las que tuvo origen la llamada “novela negra”. Estas obras fueron descubiertas un siglo después  por Iván Bloch y publicadas por este mismo autor con el seudónimo de Eugenio Dühren.

            Sade fue oficial de caballería y participó en la guerra de los siete años. Estuvo recluido en la carcel 13 años por una presunta conducta sexual atípica para la época. Al recobrar la libertad por  escribir un libelo violento contra Josefina Bonaparte (“Zoloe y sus dos acólitos)en que la acusaba de orgías varías fue nuevamente preso.A los 65 años fue internado en el manicomio de Charenton (París) donde murió a los 74 años.

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(*) Profesor Regular del Dto de Salud Mental de la Facultad de Medicina  UBA

     Médico Forense de la Justicia Nacional

     Miembro Fundador  y  Presidente Honorario de la Asociación Argentina de Se xología

 

 

            En realidad nunca se probó que fuera loco o violento,solo realizó algunos escándalos con prostitutas al organizar escenas de flagelación y tortura ,ya que para Sade el máximo refinamiento del amor se encuentra en el odio; de modo que el mayor gozo se obtiene con la mujer que se odia no con la que se ama. Para dicho autor el coito solo tiene sentido de furor y el orgasmo es su máxima expresión.

            El término masoquismo deriva de los escritos del novelista austríaco Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895).

            El escritor  Sacher Masoch fue un literato que se hizo famoso por una novela titulada “La venus de las pieles”, cuya trama argumental se trata sucintamente de un individuo (el mismo autor) dominado y flagelado por su mujer quien a su vez tiene un amante que zurra al protagonista el que recibe a través en esta triangulación amorosa  un gran placer. La mujer antes de dar latigazos a su marido,tenía que ponerse un abrigo de pieles y luego éste le ordenaba buscarse un amante para poder experimentar el placer de los celos. Como recompensa por recibir  de su mujer y el amante de ella el castigo suficiente el protagonista le lamía los pies a ambos.

3. Concepto de algolagnia

            En la algolagnia ya sea activa o pasiva (sadomasoquismo) el dolor desempeña un hecho capital.

            La mejor definición de algolagnia (sadomasoquismo) es la de una desviación sexual caracterizada por la búsqueda del orgasmo merced a la asociación del dolor y la violencia no forzosamente efectuada sobre los órganos genitales, y ejercida, bien sobre el objeto erótico (sadismo), bien provocada por el propio sujeto sobre si mismo o por medio de la pareja erótica (masoquismo).

            En esta parafilia de dos vertientes, el acto de violencia suple al coito, por lo menos en la mayoría de los casos. Se trata, pues de una manifiesta crueldad más o menos simbólica a la que se somete el sujeto masoquista o que ejerce el sujeto sádico.

            La violencia  sadomasoquista habitualmente suele ser  de orden psíquica y consiste en amenazas o en actitudes adoptadas para asustar, para dominar o castigar, e inclusive para humillar.

            Tanto el sádico como el masoquista se sirven de su facilidad de ser excitados por el sufrimiento real o simbólico, activo o pasivo, para llegar al orgasmo ya sea por maniobras autoeróticas o coitales aunque, como ya dijimos, se observe con frecuencia  en estos individuos la presencia de disfunciones sexuales que impiden el coito.

           

 

 

            La coexistencia de ambas formas de expresión, la sádica y las masoquistas en una misma persona es un hecho frecuente, lo que implica  que el interés de la sexualidad a través de  la violencia es un hecho esencial para la comprensión de la vida erótica  de estos individuos.

            Havelock Ellis fue uno de los primeros autores que puso de evidencia la profunda y constante relación entre la sexualidad, la violencia y el dolor.

            La algolagnia  tiene su origen en manifestaciones sexuales muy ancestrales y que no son necesariamente parafílicas

            Todo el mundo sabe que en el coito es excitante morder o apretar fuertemente al coparticipe. Los mismos gestos del acto sexual contienen cierto grado de violencia o de agresividad. Los niños que han visto la escena primaria de sus padres se forjan un concepto del coito como algo agresivo y temible. La tendencia primaria empuja al macho a penetrar con cierta violencia a la hembra lo que constituye en el fondo la pulsión sexual aloerótica, a pesar  de que en el mundo civilizado se encuentra  atenuada por reacciones emocionales diversas o por el sentimiento de ternura  lo que lleva a  esta violencia a un plano imaginativo o es únicamente realizada a través de juegos simbólicos.

            A veces esta violencia se transforma en una especie de violencia moral que explicaría la atracción especial que tienen para ciertos individuos la seriedad exagerada, la disciplina rígida, el sentido de renuncia, la humillación o el castigo en general. Así a veces, como dice Lopez Ibor, el religioso que teme exageradamente al demonio de la carne, acaba haciéndose esclavo de la represión de su sexualidad.

            Hemos dicho que la algolagnia se asocia  al dolor y la violencia.

            Observamos que el dolor se expresa de distintas maneras:

            a) está incluido en el sistema social de las relaciones interpersonales, surgiendo dentro del grupo de los impulsos de piedad, compasión y a  ciertas actitudes o modos de auxilio.

            b) podemos decir que el coito es “doloroso”, si lo tomamos como un acto físico de un “penetrar “y un “ceder”de un unir y un separar.

            c) si lo tomamos al dolor en relación al orgasmo, aparece como una vivencia dolorosa “sui generis”que se manifiesta en la miotonía general con contracciones y sacudidas, con las acciones particulares erótico-dolorosas de morder, oprimir , pellizcar, etc.

            d) desde un punto de vista psicológico, concluimos que el acto sexual tiene dos vertientes: un “tomar “y un “buscar”.

            La búsqueda y la aceptación del dolor se engloban  dentro de un conjunto: ”la imagen sexual del partenaire”de lo que resulta el sadomasoquismo como una sola cosa, que se desarrolla en más o en menos según se acentúe el deseo de poder

 

 

o de sumisión. Es decir: la particularidad del sádico es el “deseo de poder” y la del masoquista es el “deseo de sumisión”.

            La variante sádica utiliza al partenaire como un instrumento útil y mientras lo somete espera “el llamado de auxilio” que va surgiendo con el dolor. De manera que el dolor es el instrumento que emplea para lograr el pedido de auxilio angustioso del otro, con el que refirma su poder.

            La variante masoquista utiliza por su parte al partenaire para que le haga daño, pero siempre de un modo “entregado”(pasivo), en ello esta implícito la exigencia de ser aceptado de una manera determinada, con lo cual logra manejar al otro a su gusto (placer de la elección).

            Tanto el sádico como el masoquista como se ve, pueden ser homo o heterosexuales acompañados de hiper, normo o hiposexualismo y  con una autoimagen sobre o infravalorada

 

homo      hetero                                                S: sujeto                 masoquismo

                        

                                                                          O: Objeto                sadismo

---------S----------O Autoimagen

 

 

Adecuación

 

 

 

Sadismo               Sadismo                     Masoquismo              Masoquismo

heterosexual        homosexual               heterosexual               homosexual

hiposexual            hiposexual                 hiposexual                  hiposexual

sobrevalorado     infravalorado              infravalorado             sobrevalorado

 

            Encontrar una explicación etiopatogénica clara para el sadomasoquismo no es fácil.

            Se describen alteraciones de la personalidad que solamente pueden ser investigadas en su biografía individual y su contexto socio-ambiental.

            Se intentaron explicaciones neurobiológicas y psicológicas  a través de  las distintas  teorías sin encontrarse respuestas concluyentes sobre la etiopatogenia de la algolagnia

           

 

 

           

            El CIE 10 de la OMS al incluir los trastornos de la inclinación sexual, entre ellos se encuentra el sadomasoquismo (F65.5) delimitando el siguiente criterio:

            --si el sujeto tiene una preferencia por actividades sexuales que impliquen el infligir dolor, humillación o esclavitud, se denomina sadismo

            --si el sujeto prefiere ser el receptor de tales estimulaciones, entonces se denomina masoquismo.

            --a menudo un sujeto obtiene excitación sexual en forma indistinta tanto en actividades sádicas como masoquistas (sadomasoquismo)

            --esta categoría solamente debe ser utilizada si la actividad sadomasoquista es la fuente de mayor importancia para la estimulación o si es necesaria para la gratificación sexual. (desviación sexual)

            Por lo tanto el diagnóstico debe ser establecido con claridad cuando la violencia es necesaria para la excitación sexual, para distinguirlo de la crueldad en situaciones sexuales o de la cólera no relacionada con el erotismo.

 

4. La algolagnia activa: el sadismo

            Es la perturbación sexual cualitativa que se caracteriza por la deformación del acto sexual en cuanto a su fin con participación voluntaria o no de los copartícipes.

            Es una parafilia o desviación sexual por la cual se logra excitación sexual con orgasmo coital o no, a través del sometimiento físico del otro.

            Se goza con el miedo, la ira, o la humillación de su víctima. Es un triunfar sobre la resistencia psicofísica del otro, o sea que  dirige sus impulsos a objetos exteriores.

            Se expresa a nivel físico (golpear, morder, pinchar, abofetear, etc) y a nivel psíquico o verbal  (insinuaciones sarcásticas, menosprecio, coerción, etc)

            Existen distintos niveles o modalidades de expresión. Muchos sádicos se contentan con apretar exageradamente a sus parejas durante los escarceos eróticos hasta hacerlas gritar y debatirse o también azotarlas, ya que el látigo ofrece a la imaginación sádica la doble ventaja de ejercer una violencia real y cruel, y al mismo tiempo causar el impacto de ser un tipo primitivo o humillante.

            Las variantes del sadismo cubren toda una gama de posibilidades: sujeción con todo tipo de ligaduras, golpes o latigazos, semi estrangulación, pisoteo del cuerpo, tratamiento traumático de los genitales y pechos mediante pinzas, tenazas u otros instrumentos, empleo forzado de consoladores de tamaño excesivo o con superficie erizada de púas.

            Algunos sádicos necesitan contar con una víctima forzada para obtener placer, en tanto que otros se excitan con una víctima dispuesta al juego.

           

           

            Hay algunos centros proxenéticos especiales en los que prostitutas se prestan a estos juegos mediante retribuciones monetarias extras.

            Muchas prostitutas y taxi-boys desempeñan un buen papel utilizando accesorios del estilo del uniforme negro, botas altas, guantes de cuero, látigos y otras parafernalias de esa índole para satisfacer a sus clientes.

            Las mujeres sádicas sienten una atracción especial por castigar, morder o herir los órganos genitales masculinos y los hombres sádicos en cambio se dirigen en sus “juegos”a las regiones mamarias, a las que aplican diversas formas de agresividad

            En general se describen dos formas de sadismo:

            a) verdadero: la violencia fin de la excitación sexual y no medio de satisfacer la sexualidad en forma ocasional.

            Puede ser:

                        --el gran sadismo: circuito violencia, excitación, orgasmo sin coito.

                        -- el pequeño sadismo: golpes, agresividad, etc en el coito

 

            b) Espurio: consiste en la crueldad con que se enmascara la satisfacción sexual secundaria que se logra con el pretexto de cumplir lo primero por ej: pretexto ético con el que profesores golpean alumnos, verdugos que ejecutan sentenciados, maestros que hacen preguntas capciosas, etc

 

            No se sabe nada seguro acerca de la frecuencia de esta desviación sexual que se desarrolla de modo claramente predominante en el sexo masculino. Puede combinarse con cualquier otra parafilia. No solo exista un sadismo heterosexual y  otro homosexual sino un paidosadismo, un sadismo bestiosexual, así como un sadismo polimorfo.

            Es dudoso que existan transiciones entre el sadismo sexual y la crueldad no sádica (brutalidad).

            El sádico sexual no puede expresar sus sentimientos hacia los demás sino con crueldad. Tan solo es peligroso  con aquellos a los que amaría si fuese “normal”. Casi siempre es un disfuncional  erectivo y tan solo puede lograr su desahogo sexual mediante actos sádicos.

            Las teorías relativas a su génesis dependen de las representaciones que el sádico tiene acerca de la agresividad, de allí que sea tan importante el diagnóstico de personalidad para evaluar el grado de genuinidad o sintomaticidad de la perturbación sexual que padece.

 

           

 

 

            El sadismo es descripto en el DSM IV (302.84) con los siguientes criterios:

            a) Cuando durante un período de al menos 6 meses, presenta fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actos (reales, no simulados)en que los que el sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente excitante para el individuo.

            b) Cuando las fantasías , los impulsos sexuales o los comportamientos  provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo como consecuencia de la necesidad de:

            --infringir repetida e intencionalmente sufrimiento psicológico o físico con objeto de obtener excitación sexual a una persona que no consiente

            --obtener excitación sexual de un modo repetidamente preferido o exclusivo al combinar  la humillación con el sufrimiento corporal simulado o ligero a una persona que consiente

            --infringir lesiones corporales  intensas, permanentes o posiblemente mortales con objeto de obtener excitación sexual a una persona que consiente.

 

3.1 La personalidad sádica

            La agresión como rasgo de personalidad, está  reconocida desde hace mucho tiempo, pero no existe todavía el diagnóstico clínico correspondiente.

            Los rasgos de personalidad sádica fueron descriptos por analistas como K.Horney y  E Fromm y conductistas como Millon que habla de la personalidad agresiva.

            El trastorno sádico de la personalidad se encuentra incluido en el DSM IV dentro de las categorías propuestas que requieren estudios ulteriores (trastornos pasivo-agresivos)

            Para nosotros la personalidad sádica tiene un patrón de conducta cruel, vejatoria y agresiva utilizada con el fin de establecer una relación dominante.

            Este tipo de conducta, esta “manera de ser” es egosintónica, por lo que el sujeto no buscará atención médica y solamente si se ven envueltos en algún problema con la justicia (por ej maltrato a la esposa o los hijos o cualquier otra consecuencia derivada de su conducta sádica) son a veces valorados médicamente en un contexto forense

            Las características sobresalientes que se observan no tienen necesariamente connotación sexual y son:

            --el humillar o dar un tratamiento vejatorio a alguien en presencia de terceros

           

           

            --el castigar o vapulear con rudeza a un subordinado, niño ,alumno, detenido etc.

            --El divertirse o disfrutar con el sufrimiento del otro ya sea físico o psicológico, incluido animales

            --mentir con el fin de producir daño

            --sentir fascinación por las armas, la violencia, las artes marciales, las heridas, las torturas, etc.

            --Conseguir que otros hagan su voluntad atemorizándoles desde la intimidación hasta el terror

            --quitar autonomía al otro en su desarrollo personal o social  a partir del temor

            Estos sujetos suelen reaccionar con ira cuando perciben que sus víctimas ya no están dispuestas a seguir atemorizadas o intimidadas.

            De especial interés resulta el hallazgo de que las personas con trastorno sádico de la personal suelen registrar historias de abusos físicos o sexuales en la infancia, de abandono, hospitalización prolongada de muerte  o separación parental, etc.

            Por lo expuesto, pensamos que debe llevarse a cabo un estudio psiquiátrico pormenorizado de la personalidad de estos sujetos para destacar la presencia de

un trastorno de la personalidad (antisocial, paranoide, narcisista, bordeline) si tiene dependencia de drogas o antecedentes de episodios psicóticos de características básicamente esquizofrenias, así como también la posibilidad de encontrarnos con un caso de simulación (aparentar ser psicótico)

            El impulso sádico tendría distintas interpretaciones de acuerdo al diagnóstico dado del trastorno o no de la personalidad que presente el actor.

            Así la conducta sádica derivada de un proceso psicótico (por ej esquizofrénico) siempre que exista relación directa demostrada entre la acción y la patología psicótica debe estar incluida como un síntoma más dentro del más amplio cuadro clínico que se padece,(alucinaciones o vivencias delirantes)

            A veces debuta con crimen inmotivado de inusitada violencia,  que en algunos casos puede ser la más extrema, dependiendo del trastorno psiquiátrico al que se encuentre ligada.

3.2. Consideraciones médico legales

            En psiquiatría forense es de capital importancia tener un concepto claro sobre términos como agresión y violencia sobre todo para comprender desde el punto de vista sexológico la problemática de la violencia sexual en especial sobre lo relacionado con la algolagnia

           

           

            La agresión implica el ataque a una persona con la intención de causarle daño, es decir es la conducta por la cual una persona inflige daño a otra.

            Frente a lo objetivable (conducta) surge la necesidad de explicar la intención (motivos).

            La violencia es como la agresión una conducta que produce daño, pero existe la tendencia a utilizar el término violencia cuando la acción es muy intensa e involucra a múltiples víctimas.

            Toda conducta violenta es mejor comprendida como el resultado de una interacción entre la personalidad previa del actor, su estado actual, su situación interpersonal y el contexto social en que desarrollo el acto agresivo.

            Así  por ejemplo si un sadomasoquista con su comportamiento sexual daña el cuerpo o la salud de otro, distorsiona la sexualidad de un menor, aunque medie consentimiento de quien lo sufre, constituye un delito, ya que. la producción de lesiones está contemplado en los Art. 89, 90 y 91 del CP.

3.2.1 El Crimen sádico

            Los actos de violencia contra las personas por motivos sexuales (al decir de Mayer-Gross 1958) constituyen una parte importante de todos los delitos serios y pueden llegar a adquirir las formas más inhumanas de asesinato.

            El crimen por placer constituye casos extremos de sadismo donde la víctima es asesinada y a veces mutilada con el fin de provocarle al ejecutante gratificación sexual (orgasmo por el acto violento y no por acción coital)

            El llamado crimen sádico (parafilia como móvil del homicidio) está contemplado en el Art. 80 Inc. 4to del CP (homicidio por placer) ya que la causa y la razón del hecho tienen un origen sexual,

            El código dice:..."quien mata por placer y al hacerlo:

            a) experimenta una sensación agradable;

            b) encuentra en ello satisfacción o;

            c) se regocija perversamente al destruir la vida...".

             Es decir, el acto sádico (placer) que lleva al homicidio (por causa y razón sexual), configura un homicidio agravado por el placer y puede ser:

            a) si el actor mata para provocar su sexualidad (simbolismo sexual homicida)

            b) si mata para lograr el objeto que le provoca placer (fetichismo)

            c) si mata para profanar su cadáver (homicidio necrofílico)

            d) si mata a otro para saciar su deseo ya despertado por una tercera persona (celos y envidia) (homicidio "justiciero y reivindicador")

           

           

           

            e) si mata por estar decepcionado por el comportamiento que presenta la víctima, opuesto al "esperado y fantaseado por el actor" (placer en la expiación de una actividad sexual" impura")

            Quedan descartados aquellos en que la muerte es el resultado de una violación (ocultación del delito, Art. 81 Inc. 7* CP) y la actividad necrofílica (el cadáver es una cosa es decir, no hay homicidio, por lo tanto no hay delito).

            En ciertas ocasiones un cuadro de automutilaciones puede inducir a error en el diagnóstico diferencial con el homicidio sádico.

            Aunque las automutilaciones son raras en sus formas letales, pueden representar un problema diagnóstico en medicina legal, puesto que pueden simular un crimen sádico.

            Lo importante con relación a la asfixia sexual es lo relativo al diagnóstico diferencial, dado que la víctima de  asfixia sexual puede serlo de un homicidio secundario, sería por ejemplo, una agresión sexual (por Ej., violación) que termina en homicidio por estrangulamiento.

            Las muertes accidentales de este tipo pueden darse en parejas que para aumentar la excitación sexual llevan a cabo estas manipulaciones asfícticas llegando al homicidio en forma accidental.

            La forma de muerte accidental autoerótica, es más frecuente, aquí el fin perseguido era la gratificación/intensificación del placer sexual y, desde luego no había intención de morir.

            Lo que inicialmente se usa para intensificar la gratificación que produce la masturbación tiene el grave peligro de convertirse, por un fallo de segundos, en una pérdida de conciencia irreparable, que conduce al sujeto a la muerte por autoestrangulamiento.

3.2.2  El delincuente sádico: perfil descriptivo

            La frecuencia de observación de sádicos criminales es excepcional. Tampoco es habitual encontrar insanos (alienados) Lo que si es frecuente el hallarlos  en la literatura y la bibliografía. Allí se citan ejemplos temibles de asesinos sádicos que degüellan, decapitan,  estrangulan, o mutilan a sus víctimas con más o menos ciega impulsividad o con un refinamiento llevado al máximo de crueldad.

            Algunos de estos casos descriptos buscan un tipo definido y concreto de víctima; otros matan en forma indiscriminada y en serie, muchos buscan niños, otros animales.

            Se trata de individuos que suman a la tendencia homicida un auténtico interés sexual sustitutivo de la finalidad sexual adecuada, ya que su sexualidad es deficitaria o permanece insatisfecha.

           

           

            De ahí que los homicidas suplan esta insatisfacción inasequible, como parece ser  el célebre caso del Mariscal  de Francia Gilles de Rais que pasó de valeroso guerrero y prodigo hacedor de conventos e iglesias a un pedófilo que degollaba luego a sus víctimas para utilizar su sangre en prácticas mágicas  y luego quemar sus cadáveres.

            Entre ellos, han que citar también a aquellos que comen parte de la carne de sus víctimas o que beben su sangre, asociando a su sadismo supervivencias de una

sexualidad digestiva (mezcla de los instintos de nutrición y reproducción)

            Casos célebres como el de Peter Kürten, el asesino de Düsseldorf que fue juzgado por nueve crímenes y que confesó muchos más, había comenzado sádicamente su carrera delictiva torturando animales en la infancia y a los nueve años realiza su primer crimen cuando impidió volver a bordo a un compañerito que se cayó de una balsa mientras se estaban bañando. Fue  luego agravando sus crímenes al ver que no llegaba al orgasmo con actos de menor violencia.

            En general lo que se observa es el delincuente sádico usa la violencia como medio para conseguir lo que quiere (dinero, poder,  sexo, etc.).

            La humillación de la víctima y el causarle dolor se constituye en el componente integral de su satisfacción sexual (verdadero sadismo)

            No pueden mantener relaciones con  mujeres por lo que se sienten rechazados mostrándose suspicaces e hipersensibles y como resultado experimentan un gran resentimiento hacia ellas. Se vengan por el supuesto rechazo mediante la humillación y el dolor y se sienten poderosos solo cuando tienen a sus víctimas completamente a su merced. En los casos raros de asesinato este mecanismo es la motivación.

            El asesino sádico es por lo general varón introspectivo, tranquilo,  reservado, distante de buenos modales, bondadoso y agradable, sin amigos, solitario en sus decisiones, hipobúlico, tímido, estudioso, suele ser fácilmente descartado como sospechoso por su historia de persona pasiva que no reacciona frente a la violencia, ordenado ,meticuloso, pulcro, es común que no fume beba ni consuma drogas y si lo ha hecho no es un adicto Suele ser mojigato y condena la obscenidad la vulgaridad y las palabras soeces.

            Particularmente propenso a delinquir cuando ha sufrido una perdida en su autoestima, se han burlado de él, ha sido rechazado sexualmente  o han cuestionado su masculinidad. Compensa con el acto delictivo esta situación de minusvalía recuperando su narcisismo, su egocentrismo y su vanidad hasta estar convencido de su poder al llevar acabo sus delitos y escapar de la  investigaciones policiales por ser más inteligente

            Quiere ser notorio antes que ignorado, y  pasar a la historia como el criminal más importante. (Vanidad delincuencial). Es por ello que suele hablar, leer y hacer

 

comentarios a personas sobre las noticias que se refieren a su accionar (antes de ser capturado) manifestando opiniones punitivas muy fuertes sobre lo que se debería hacer con el asesino cuando lo detengan.

            Tras una fachada distante existe una profunda agresividad que no puede expresar. Imagina escenas sádicas que luego interpreta en sus asesinatos. Su inteligencia le permite planear detalladamente el delito con mucha anticipación para luego poder evitar con éxito las investigaciones policiales.

            En el momento del crimen se excita mucho, se transforma adquiere la seguridad que le falta y el impulso sexual asume el control de sus acciones

            Por lo general luego del hecho no tiene remordimientos, no tiene piedad por sus víctimas ni está preocupado por las connotaciones morales de sus actos a los que alude sin mayor  resonancia afectiva.

            No son psicóticos, ni insanos, ya que conocen la naturaleza y la calidad de sus actos y saben que son malos. No solo no cometerían el hecho si hubiera alguién que lo viera, sino que tampoco lo harían si pensaran que hay alguna posibilidad de ser apresados.

            De acuerdo con la “Regla de M’Naghten”  una persona carece de responsabilidad penal sólo cuando carece de juicio moral. En los EEUU añadieron a la prueba de responsabilidad penal la del  “impulso irresistible” . Esta prueba se basa en una fórmula desarrolla en 1869 en New Hamsphire en el caso Estado/Pike por Isaac Ray y el Juez Charles Doe, donde se hizo una pregunta que quedó como popular: habría sucumbido la persona a ese impulso de tener un policía al lado?

            Algunos autores hacen hincapié que los asesinos sádicos estaban obsesionados con fantasías sexuales sádicas desde mucho tiempo antes de la realización de

los asesinatos, hecho que tiene importancia capital, por cuanto por un lado comparten importantes similitudes con otras parafilias como el exhibicionismo y la pedofilia y por otro porque nos sitúa en el camino de la comprensión  psicodinámica de la conducta del sujeto.

            La importancia de estas asociaciones es importante porque sugiere que las condiciones necesarias para el desarrollo de un tipo de preferencia puede estar facilitar el desarrollo de otras.

            El CIE 10 habla de anomalías múltiples de las apetencias sexuales (F65,6) y ninguna de ellas es de primer grado. La combinación más frecuente es la de fetichismo, travestismo y sadomasoquismo.

            En el análisis del delincuente sexual sádico se debe tener en cuenta la posibilidad de que la desinhibición instintiva que pueda presentar no sea consecutiva a una patología cerebral grave.

            Cuando el hecho tiene un componente emocional inicial que catapulta la acción violenta la mediatización sería más límbica que prefrontal. La incapacidad para

 

inhibir la acción tendería a la “perseveración” de sus acciones, recayendo en las mismas con mucha facilidad siendo resistentes a toda socialización.

            En 1972 Goldar y Outes expresaron que los impulsos nacidos en el cerebro externo posterior no sólo se dirigen al cerebro externo anterior para iniciar las respuestas psicomotoras voluntarias o motoras reactivas sino también alcanzan la corteza temporal basolatero polar para proseguir hacia el cerebro interno y de esta

forma, originar respuestas vitales instintivas.

            A su vez los impulsos nacidos en el cerebro externo anterior se dirigen--desde la corteza orbitaria anterior y por medio del fascículo uncinado--a la corteza temporal basolateropolar; en esta última interaccionan con los impulsos de origen cerebral posterior.

            Cuando por alguna razón se destruye la corteza orbitaria anterior, el cerebro interno responde exclusivamente a los impulsos que llegan desde el cerebro posterior, por lo tanto los mecanismos vitales del sistema límbico permanecen desinhibidos; los procesos psicomotores volitivos del lóbulo frontal no pueden influir sobre la excitabilidad límbica y todas las experiencias sensoriales pueden generar, de manera inmediata, reacciones instintivas

            3.2.3 Grados de peligrosidad del delincuente sádico

            Las referencias acerca de la agresividad, violencia y la peligrosidad pueden ser encontradas en forma de sinónimos o expresando fenómenos diferentes.

            En realidad la violencia denota una acción agresiva y la peligrosidad una relación entre el sujeto y la probabilidad que este tiene de ejercer violencia.

            Para Cabello (1981) los elementos que configuran el diagnóstico de peligrosidad son:

            --la personalidad del actor

            --la naturaleza y carácter de la enfermedad que padece

            --su momento evolutivo

            --la gravedad del delito

            --las condiciones mesológicas del egreso

 

4. Algolagnia pasiva: el masoquismo

         Es aquella parafilia que consiste en desear verse completamente “dominado”por otra persona, soportando de esta un trato autoritario y humillante que puede llegar incluso al castigo o flagelación corporal efectiva.

            De manera que este estado psicopático se caracteriza por la búsqueda de sufrimiento o “apetito de sufrir”.

            Esta búsqueda del sufrimiento no siempre tiene una connotación sexual exclusiva y no siempre es sinónimo de patología franca.

           

            Cuando el actor  es masoquista tiene considerables dificultades para encontrar el compañero/a  adecuados.

            De ahí que algunos masoquistas recurren a la autoflagelación, lo cual en ocasiones roza la alta peligrosidad (por ej colgarse por el cuello) e incluso es causa -plausiblemente involuntaria- de muerte.

            En el fondo el masoquista no es más que un sádico refinado que transforma o maneja la personalidad del otro como una marioneta para que le haga lo que el cree que debe hacer (situación pretendidamente sádica)

            Por lo tanto, el masoquismo es un sadismo en espejo.

            El masoquista se siente dominado pero puede “resistir”el castigo por lo cual proclama su superioridad o fuerza.

            Al masoquismo en general se lo suele dividir en:

            --masoquismo moral (colectivo)

            --masoquismo femenino (normal)

            --masoquismo sexual (desviación)

            El masoquismo moral no se relaciona con el sexo ni es consciente el individuo de ello. El individuo se comporta como culpable teniendo necesidad de castigarse socialmente para expiar su “delito”.

            Se comporta  neuróticamente en todos los actos de su vida como expresión individual o grupal de una educación o cultura exigente que aprovecha una personalidad labilmente estructurada o fóbígena. Existe por lo tanto un telón de fondo: el carácter masoquista.

            El masoquismo femenino es una característica natural de la mujer. Al decir  de la psicoanalista Helene Deutsche el masoquismo es un elemento psicodinánico fundamental en la evolución de la mujer  Otra psicoanalista Maria Bonaparte acota que el masoquismo es necesario para la evolución sexual de la feminidad de la mujer. La sexogenitalidad de la mujer está ligada al dolor (desfloración, penetración, parto, etc).

            Por lo tanto, todas estas actitudes cuando son asumidas por la mujer son normales, representan una patología   cuando realizan conductas masoquistas que pudiéndolas evitar voluntariamente no lo hicieran.

            El masoquismo sexual por último es el que interesa en este trabajo.

Las características fundamentales del masoquismo son las siguientes:

            a) importancia de la fantasía (origen estesiológico sexual)

            b) factor suspenso (decisivo: la postergación crea ansiedad que refuerza la sensación)

            c )factor demostrativo: necesidad de mostrar o probar algo disfrazando la realidad interna y hacerlo fracasar la ayuda.

           

            d) la provocación: se vale de todos los medios posibles para inducir al compañero a que le produzca el malestar que necesita para lograr placer. El temor al castigo es lo placentero y no el castigo en sí.

            Al igual que en el sadismo  en el masoquismo su psicopatología es muy compleja, de allí que sea necesario hacer un buen diagnóstico de personalidad, ya que en su génesis se encuentran frecuentemente rasgos psicopáticos de genuinidad y factores neuróticos de psicosexualidad infantil de tipo pregenital (según la escuela psicoanalítica).Los cuadros psicóticos no son habituales.

            Se vincula el sadomasoquismo a otras perturbaciones sexuales y ciertos cuadros psiquiátricos con los que suele interaccionar en forma dinámica.

 

 

                                             Narcisismo (masturbación)

 

 

Homosexualidad                SADOMASOQUISMO              Neurosis obsesiva

 

 

Disfunción sexual                              Melancolía

 

4.1. La personalidad masoquista

            La personalidad masoquista  se manifiesta por rasgos de carácter que hacen que un individuo ubicado en condiciones de vida objetivamente normales, se reconoce incapaz de dar sentido satisfactorio a la misma (deseo de castigo por sentimiento de culpa permanente). Se maltrata del mismo modo como maltrataría  a quien odia sino le tuviera miedo o temor al castigo posterior actual o futuro    

            El carácter masoquista presenta

            --rasgos subjetivos: sentimiento de insatisfacción permanente, de pena, necesidad de quejarse y mostrarse desdichado constantemente. Todo resulta complicado e insoluble. Tiene tendencia a exagerar la dificultades e incapacidad de disfrutar las alegrías de la vida

            --rasgos objetivos: comportamiento torpe, inadaptación, se impide triunfar y se predispone para el fracaso, todo lo que logra lo atribuye a la suerte o lo minimiza y lo que fracasa lo atribuye a su destino, culpa o ineptitud.

 

4. 2. Consideraciones médico-legales

            En el masoquismo sexual existen gradaciones de cantidad y calidad

           

 

            1)el dolor amoroso: el amor se alimenta más de lo  que falta que de lo que tiene, es decir, cuando el deseo amoroso está satisfecho y alcanzado su objetivo, se esfuma parte de la felicidad prometida, de tal forma, el amor está unido a estados de depresión y dolor.

            La depresión crea un vacío que se traduce en dolor pero también como deseo, de allí que el dolor amoroso sea normal.

            2) voluptuosidad del sufrir: existen límites del placer-dolor en el acto sexual.          Cuando el dolor pasa a ser el fin en si mismo se cae en la desviación, es decir, en el secreto placer de cultivar el propio dolor amoroso.

            3) Las palizas conyugales como fuente de placer:

existen mujeres que se sienten orgullosas de ser golpeadas por sus parejas. Es el oculto deseo de un marido enérgico que le brinde seguridad. Este tipo de mujeres masoquistas viven esta situación  como expresión de interés y afecto.

            4) Duololagnia, servidumbre sexual o sucubismo: es la forma masoquista de satisfacer la sexualidad a través de la sumisión. Es la situación en que las partes se sienten involuntariamente atraídas una hacia la otra en contra de los dictados del buen juicio.

            Una persona ama y la otra se deja amar, una es libre y la otra es esclava.

            Es una forma rudimentaria de sexualidad invertida, una especie de afeminamiento parcial, ya que no es el dolor lo que se anhela, sino la sumisión que se logra  mediante una buena elección del oponente necesario. Un ejemplo suele ser el”marido de la histérica”ese ser sumiso por dentro a los dictados de la esposa y agresivo con los demás, casi siempre instigado por la misma en el cumplimiento de sus caprichos.

            5) Masoquismo propiamente dicho: es la búsqueda de placer en sufrimientos reales o imaginarios, físicos o psíquicos como fin de la satisfacción erótica o genital. El dolor es aceptado  como el triunfo sobre su propia resistencia. Se describen frecuentemente:

            a) la flagelación: el placer sexual de ser golpeado o de autogolpearse. Siempre tiene connotación sexual aunque se disfrace de acto místico. Se utiliza la piel como único órgano erótico.

            b) la ungulación: la utilización de las uñas en la espalda o el pecho del partenaire hasta provocar dolor o heridas, sobre todo durante el coito

            c) Equs eróticus: es la utilización del partenaire de caballo, subiéndose sobre el mismo a horcajadas y pegándole con un látigo. Parafilia que se hizo famosa por practicarla Aristóteles

            d) Ceñimiento: atarse en una habitación a oscuras, sentir la sensación de estar preso o indefenso ante la flagelación del partenaire.

           

           

            e) Ahorcamiento: colocarse en actitud de ahorcado para lograr placer u orgasmo más intenso. Las maniobras pueden colocar al individuo en situaciones límites y muchos han perdido la vida accidentalmente (asfixia sexual) con el consiguiente problema médico-legal.

            Todas estas formas de expresión sexual son variantes posibles ya que la imaginación del masoquista es infinita.

            Aquí solo se describen las clásicas o más frecuentes. El masoquismo para ser verdadero debe tener como relación causa-efecto el dolor-excitación sexual. Es una reacción de defensa paradójica: ante el peligro de perder todo, transa con un sacrificio parcial para poder salvar el resto.

            El peligro es una ficción inconsciente pero el castigo que se infringe es real, beneficio secundario (sufrimiento erotizado autorización de necesidades prohibidas por el castigo que se padece.

            En el masoquismo sexual la satisfacción erótica es buscada a sabiendas a diferencia del masoquismo moral o neurótica, en el cual el sujeto ignora las razones de su comportamiento.

            Hay algunos masoquistas refinados que tienen en su casa todo un arsenal de pinzas, cadenas, cuerdas, clavos, espinas, agujas que calientan antes de usarlas, etc. Algunos de ellos se dedican, para satisfacerse a juegos sutiles, como hacerse amenazar por la pareja erótica, echarse a sus pies o haciéndose cabalgar por otros (caballo símbolo erótico) como Aristóteles como única forma o condición para poseer a la hetaira Filis.

            También el masoquismo está vinculado con las prácticas fetichistas. Existen por otra parte los masoquistas que se avergüenzan  de sus tendencias, son tímidos con las mujeres, están  auto decepcionados por la torpeza de sus aproximaciones eróticas, por el hecho de haber sido afrentados por mujeres irónicas que se han reído de sus rarezas o se han hastiado de sus extravagantes exigencias, entonces compensan tal situación con masturbaciones acompañadas de fantasías masoquistas

            El ritual masoquista puede estar implícitas experiencias fetichistas y rasgos trasvestistas. Muchos masoquistas prefieren tener estas experiencias vestidos con ropas de mujer.

            El trasvestista, el masoquista y el fetichista pueden tener también tendencias homosexuales y preferir que el daño sea  infligido por un varón, adornado de con los mencionados atavíos.

4. 2. 2 El celo

            Mención especial merece una forma de masoquismo que se denomina celo.

            El celo es un estado psíquico por el cual se  teme perder un bien que se tiene o que se considera propio por derecho.

           

            Se diferencia de la envidia que es el deseo de aquello que es de otro. Por consiguiente, se cela lo que se teme perder y se envidia lo que se desea del otro, con la depresión que causa el hecho de la posesión ajena.

            Los celosos según Freud son masoquistas (que se nutren de sospechas, dudas, etc, buscando tormentos y nuevas inquietudes), inseguros y culposos, con sentimientos de inferioridad y tendencias al homosexualismo.

            Los celos pueden ser:

            A) no sexuales: son dirigidos hacia personas físicas, bienes o cosas.

            b) criptosexuales: tienen base sexual, aunque no se expresen conductualmente como tal. Por Ej.: el complejo de Edipo.

            C )sexuales :consiste en tener exclusivamente para sí las prestaciones sexuales afectivo-genitales de una determinada persona. Pueden ser:

            --falsos (“reacción de finalidad”con la que  enmascaran lo que realmente sienten: odio, interés, etc.)

            --verdaderos: éstos a su vez pueden presentarse de las siguientes maneras:

                        1) actuales: (sucesos presentes) se expresan por limitaciones constantes

                        2) evocativos (recuerdos) se expresan por reproches eternos por hechos pasados

                        3) preventivos: (posibles sucesos futuros)

                        4) disimulados (por orgullo o temor al ridículo)

 

Cuando medico-legalmente se estudia un celoso se deben analizar tres instancias básicas:

            a) Sujeto activo: el celoso masoquista que reacciona

            --en forma neurótica (llora, sufre, agrede  o se retrae)

            --en forma psicopática (disimula y si puede agrede)

            --en forma psicótica (si es un delirante paranoico reivindicador es potencialmente peligroso de intentos de homicidio o si es un depresivo de sus tendencias suicidas)

            b)sujeto pasivo: la víctima, muchas veces en actitud sádica provoca conciente o inconscientemente la posibilidad de reacción del sujeto celoso para lograr un velado placer. Otras veces nos hallamos ante neuróticos de la serie histérica que se expresan como víctimas para llamar la atención. Otros realmente se hallan realmente presos de las circunstancias de tener un partenaire celoso.

            c)el agente causa:(objeto de los celos)por lo general persona ajena a los hechos, aunque a veces actúa  indirectamente condicionando las posibilidades.

5. La criminalidad sexual y el Art. 34  inc 1ro del CPA

 

           

            En la relación existente entre la criminalidad sexual y el Art. 34, inc 1ro del CP se debe tener en cuenta que la valoración medico-legal de los delitos de origen sexual supone poner en relación el tipo de delito cometido con la personalidad del delincuente, valorando como ya es habitual , si en el momento del hecho que se le imputa  el actor ha tenido capacidad de comprensión  y la voluntad para dirigir su acciones, o estuvo impedido de ello como consecuencia de padecer una alteración morbosa de las facultades, un estado de inconsciencia o de insuficiencia de las mismas (Art 34 inc 1ro CP).

            1) La comprensión suele estar conservada en todos los trastornos psicosexuales salvo el caso de algunos oligofrénicos, en demencias con trastornos orgánicos de la personalidad y ocasionales cuadros psicóticos. También debe valorarse la situación del conocimiento bajo la influencia de sustancias tóxicas preferentemente el alcohol. y o drogas. En general lo único que hacen los tóxicos es aflorar la patología de base.

            2) En el estudio de la voluntariedad de los sujetos que llevados por su trastorno psicosexual llegan a la comisión de un delito es frecuente observar que se los pretenda encuadrar en situación de una ideación obsesivante patológica es decir un estado de “compulsión automatizada” que le haya impedido dirigir sus acciones. Si bien no se puede descartar que esta situación podría eventualmente darse, podemos afirmar que esta posibilidad  es un hecho excepcional .

            Debemos hacer notar que cuando se habla actualmente de un trastorno obsesivo compulsivo (no “impulsivo”) y se utilizan ambos términos se está haciendo referencia a los pensamientos (obsesivos) y las conductas (compulsivas) que caracterizan a esta neurosis.

            Las obsesiones son definidas como ideas, pensamientos, imágenes o deseos persistentes o recurrentes que son ajenas al YO, (reiteración sobre un tema o problema),es decir que no se experimentan como algo producido voluntariamente, sino más bien como ideas que invaden el campo de la conciencia. El individuo, por lo tanto, realiza intentos por ignorarlas o suprimirlas sin éxito (ideación parasitaria), hecho que lo angustia.

            Las compulsiones son conductas que se experimentan no como el resultado de la volición del individuo, sino que van acompañadas tanto de una sensación de impulso irracional a efectuar alguna forma de acción, como por una lucha o deseo a resistirse. Sin embargo el impulso permanece como impulso y no es ejecutado por el individuo. ya que este teme “perder el control” de su conducta.

            Estos impulsos aunque no conducen a la acción provocan gran ansiedad en el individuo y le obligan a tratar de evitar la situación o el objeto que le provoca el

impulso. Por ejemplo no querer asomarse a un balcón porque temor a  sentir el impulso de tirarse del mismo al vacío.

            En ocasiones la conducta compulsiva se vuelve muy elaborada y repetitivamente estereotipada haciendo el neurótico lo que denomina “rituales compulsivos”   Ej; lavarse las manos tres veces o comenzar a caminar con el pie derecho ante el temor a las infecciones o a caerse en la calle.,etc

            A veces estos rituales se vuelven tan complejos que llevan a interferir casi todas las actividades diarias del paciente.

            Tanto las obsesiones como las compulsiones son egodistónicas (ajenas al YO) para  el individuo. Solo en forma excepcional se han observado que las obsesiones bajo la forma de un deseo imperativo de realizar actos disvaliosos (reñidos con los principios del individuo y su manera de ser) se cumplan en la acción y solo luego de luchas internas (compulsiones) que pueden llegar hasta al agotamiento al individuo. Ejemplo de ello son los a veces intrascendentes actos de cleptomanía o los no tan intrascendentes episodios de piromanía u homicidas.

            Para que ello se configure como una idea obsesivante patológica tiene que aparecer como una conducta repentina e imposible de controlar y ejecutada sin prevención o cálculo premeditado y a veces frente a la presencia de terceros testigos ya que la impulsión es tan fuerte que el individuo no puede evitar, controlar o postergar la acción temida de ejecución para una circunstancia más propicia o menos comprometida. Luego de un momento de un gran alivio por la ejecución del hecho tensionante, el individuo como no lo quería hacer (conciencia clara de la ilicitud) siente un gran remordimiento y necesita expiar la culpa que su accionar le ha generado, no nos olvidemos que una conducta neurótica y no psicopática.

             En estos casos excepcionales la conducta sexual perturbada se expresa como un patrón de comportamiento  que se reitera y se sistematiza frente a  los  estímulos sexuales que “detonan” la compulsión,  tornándolos  reincidentes. y particularmente peligrosos por su impulsión irrefrenable.

             Dicha situación de inimputabilidad es excepcional, lo habitual no son estas “neurosis obsesivas compulsivas automatizadas” si no las impulsiones psicopáticas concientes y premeditadas.

            Los impulsos  o pulsiones a diferencia de lo que hemos descripto, se observan con frecuencia en las conductas psicopáticas (“acting-out”) y  se dan en los trastornos antisociales de la personalidad, en las personalidades psicopáticas o psicopatías  clásicas y corresponden a un tipo rígido de estructura que se caracterizan por presentar:

            ---una manifestación instintiva ya sea global (nutricional, sexual y social) o exclusivamente sexual (ya sea implícita o explícita)

           

           

            ---una base psicopática, es decir un individuo no alienado (ausencia de delirios, alucinaciones, etc), que obtiene gratificación o placer en la transgresión de las pautas éticas, sociales o jurídicas.

            ---una actuación (acting out) impulsiva, reiterada, egocéntrica y placentera.

            ---una actitud posterior al acto; presenta falta de arrepentimiento o culpa, no le interesa aprender con la experiencia, y expresa promesas (falsas) de cambio con medio de sortear de la situación policial o penal en el que se halla involucrado.

            Cuando en estos  trastornos de la personalidad se observan conductas sexuales perturbadas o delictivas como un componente intrínseco (egosintónico) de la personalidad anómala estamos ante una sexopatía.

            Las sexopatías se caracterizan por presentarse en una personalidad anómala o inadecuada portadora o no de una perturbación sexual parafílica y/o disfuncional, cuya manifestación es una conducta sexual psicopática de tinte asocial preferente que configura un patrón de conducta rígido.             Se caracterizan por las tendencias a:

            ---la transgresión voluntaria de la norma o la ley (placer sexual en el dicha actuación transgresora),

            ---la malignidad (goza haciendo el mal),

            ---la justificación (defiende como justo y válido su accionar),

            ---la destrucción (voluntariedad de aniquilación moral y/o física de la víctima),

            ---el proselitismo (trata de asociar acólitos sin escrúpulos) y

            ---la refractariedad (no modifican su conducta ni lo intentan, son egosintónicos).

            Por lo expuesto las conductas delictivas sexuales que suelen ejecutar estos individuos, corresponden a un hecho que el actor premedita, anticipa y ejecuta sus acciones en forma coordinada hacia un objetivo que responde a sus necesidades placenteras utilizando conscientemente el ardid o el engaño para lograr su finalidad, de manera que lo realiza con clara valoración de la ilicitud (por eso engaña) y se toma el tiempo necesario que las circunstancias le requieren (no es un hecho compulsivo, irrefrenable, reflejo o automático que responde a una ideación obsesiva patológica como ya vimos).

            Que tal comportamiento pueda adquirir características de habitualidad y ser el producto de una situación histórica (biografía de la personalidad anómala) que explique psicológicamente su conducta ,tal accionar no puede ser justificado médico-legalmente si el actor no presenta alguna perturbación mental de las contempladas como eximentes en el art 34 de CP y que por ende le hayan impedido

 

 

en el momento del hecho comprender la criminalidad del acto y/o dirigir sus acciones.

            Por otra parte, si al actor  presenta un perfil de personalidad mal estructurado producto de una historia vital (desarrollo de personalidad) donde interviene :

            ---su aptitud (modo de ser) carga genética constitucional o terreno predisponente y

            ---su actitud (modo de actuar) consecutivo a su biografía, sus vivencias infantiles, la matriz educacional, su modo o estilo de vida, o conductas anómalamente aprendidas como forma de gratificación de sus necesidades sexuales primarias, que configuran sus rasgos de carácter o condición disposicional  para la realización de  comportamientos sexuales delictivos como los ya descriptos, debemos tener en claro que no es resorte médico legal (queda a criterio del Tribunal) discernir sobre su imputabilidad o no, o la existencia de algún tipo de atenuación de la pena si a criterio del magistrado el actor ha presentado ( como consecuencia de su biografía) algún tipo de disminución  o minusvalía de su capacidad mental frente al delito.

             Por lo tanto, en general podemos decir que en la mayoría de las casos observados  el agresor  sexual conoce lo que realiza y el valor antijurídico de su conducta y realiza lo que quiere o desea intencionalmente.

            La imagen del sexópata agresivo e impulsivo, insaciable en su necesidad de ultrajar y/o asesinar a sus víctimas, no es un hecho habitual o común dentro de la delincuencia sexual.

            La mayoría de los agresores sexuales no matan a sus víctimas, solamente disfrutan o gozan con el placer que le determina su conducta sexual perturbada.

            Se debe saber  diferenciar las perturbaciones sexuales sintomáticas dadas  en una personalidad psicótica (alienada) o con disturbios mentales graves (oligofrénicos, trastornos de la personalidad con las distintas variantes psicopáticas, la estructura bordeline y los episodios o reacciones vivenciales anormales) de los perturbados sexuales genuinos cuya disfunción y/o desviación o parafilia configura un patrón sexual impulsivo o una estructura sexopática de difícil modificación.

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