La relación sexual humana. Una revisión conceptual

I. Conceptos generales

1. Introducción

El ser humano llega a una relación sexual a partir de un impulso instintivo que lo lleva a desear un objeto sexual adecuado a sus pulsiones (hambre sexual).

La relación sexual con respecto al objeto que la motiva puede estar influenciada por situaciones:

  • positivas que favorecen la actividad y
  • negativas que la inhiben o bloquean

Así se debe valorar entre otros factores:

  • Principios éticos morales (conductas reprimidas o disimuladas)
  • Ignorancia del medio y fin de la sexualidad
  • Miedos que inspiran las prohibiciones sociales (escándalo, desprestigio, sanciones legales, etc.)
  • Prohibiciones del “fuero íntimo” (conscientes-inconscientes)

Además no se debe confundir “relación sexual “con “acto sexual” y con ”coito”.

La relación sexual es una comunicación biopsicosocial, es un encuentro interpersonal entre dos personas. La culminación de tal encuentro puede ser una actividad o acto sexual coital o eventualmente copular.

La actividad sexual es un intercambio físico busca de placer individual o mutuo que puede manifestarse por juegos sexuales, contactos corporales génito-genitales (coito), oro-genitales, quiro-genitales, génito-anal, etc.

Se reserva el término coito (del latin “coitus” = ir juntos o reunión, o también “coire” combinación de ‘co’ = simultáneamente e ‘ire’= ir) a la unión de los órganos sexuales del varón y la mujer es decir el pene y la vagina.

El “hacer el amor” y las frases que de ésta se derivan traen a la mente de todos la introducción del pene en la vagina. o sea la actividad sexual génito-genital a través de cualquiera de las posturas coitales posibles.

La cópula sexual es toda penetración del pene dentro de una cavidad natural, por lo tanto incluye al coito,(cópula vaginal) pero trasciende a éste ,ya que comprende además la utilización de la boca (copula oral) y el ano (cópula anal).

El acto sexual en general, practicado en buenas condiciones es un acto social que descarga a través de los genitales la tensión libidinosa o flujo energético orgásmico.

El orgasmo es una sensación subjetiva de satisfacción erótica máxima obtenida a través de una actividad sexual por lo cual se descarga la tensión energética libidinal con relajación y sensación de plenitud psicofísica.

El acto sexual, por lo tanto, cumplido en las mejores condiciones libera al sujeto de cualquier tensión y angustia transformándolo en un ser humano optimista, satisfecho y relajado.

Las variaciones de la actividad sexual y sus diferencias entre los sexos y entre los individuos siempre ha sido material de polémica. Así por ejemplo siempre se pregunta quien es más hipersexuado el inagotable Don Juan o el prolifero padre de familia numerosa. Surgen entonces dos criterios aparentemente controvertido el del psiquismo exacerbado o el excelente funcionamiento biológico-hormonal.

A nivel hormonal se establecen toda una tipología de la psicosexualidad tanto en el varón como en la mujer

Así en el varón según se predomine:

  • la hipofisis (Gargantúa) el amante de la buena vida;
  • la suprarrenal (Hércules) el amante de la actividad física,
  • el testículo (Paris) el amante de la belleza.

En la mujer también se establecen tipologías femeninas; por ej: el predominio del:

  • ovario (Helena), o
  • la suprarrenal (Corina)

Es posible encontrar hombres que presentan de alguna manera los grupos descriptos en forma pura o mixta.

De manera que debe tenerse en cuenta como factores de variación sexual en el varón y la mujer: la edad, la latitud, la geografía (clima) y factores emocionales y endócrinos.

En función de lo descripto, observamos que cada persona aporta lo individual, cuando intenta una relación sexual la que se puede realizar con diversos significados, objetivos y logros.

Así desde el mero placer físico en búsqueda de la descarga fisiológica, la reafirmación de la identidad, intereses económicos, atracción sexual recreativa sin compromiso afectivo hasta la relación sexo-afectiva en un encuentro amoroso mutuo estable.

Por lo expresado, creemos conveniente antes de describir los mecanismos de la relación sexual hacer algunos comentarios sobre temas controvertidos como el amor, la intimidad, la recreación sexual y la estimulación sexual al explorar el cuerpo.

1.1. La problemática del amor

La humanidad siempre se ha sentido amenazada por el temor a la soledad. La forma más productiva que ha logrado para evitar este sentimiento es el establecimiento de relaciones íntimas con los demás. Pero esta solución está atestada de inconvenientes: desconfianza, introversión, etc., que atentan contra la calidad del entendimiento con los semejantes y que hacen que el ser humano se sienta a veces solo en medio de una multitud. No obstante necesita en forma imperiosa de una relación íntima aunque a veces sustituya su esencia con máscaras o actuaciones que tornan superficiales a las mismas.

Si en la relación entre una pareja puede surgir el amor y de la intimidad de dicho amor una relación sexual, esta no es posible. si la pareja no está involucrada entre sí. La intimidad es la espina dorsal del amor, es un todo en una relación amorosa, por lo tanto, las mejores potencialidades de gratificación sexual dependerán de ello.

Por lo tanto, podemos comprender el término amor cuando se refiere a una “sensación amorosa” o sea una movilización afectiva básica de un individuo hacia un semejante.

Se expresa como un afecto, inclinación o sentimiento que conmociona la conciencia de un individuo dirigida o profesada a otro.

La sensación amorosa no se explica con palabras, se vivencia. Es un hecho subjetivo personal referido a un”objeto amoroso” que conmociona o moviliza el campo de la conciencia.

El objeto “elegido” corresponde a una imagen idealizada o real que el sujeto tiene del “otro”, hecho que moviliza su afectividad.

La percepción objetal estimula el psiquismo del sujeto constituyendo una representación objetal idealizada que realimenta la sensación amorosa.
La sensación amorosa puede establecerse unidireccionalmente desde un sujeto a un objeto, sin correspondencia necesaria de éste (amor directivo). Ej.: estar enamorado de…, pero también se puede establecer la reciprocidad de sensaciones amorosas entre sujeto y objeto (amor interactivo)

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De manera que el amor visto desde esta perspectiva es un componente afectivo de la pulsión sexual (no necesariamente biológico) es una elevación espiritual de la voluptuosidad erótica.

Se puede diferenciar la atracción sexual (deseo) sin amor como ocurre con los actos sexuales sin compromiso afectivo y el amor sin atracción sexual como es el caso del platonismo.

1.2. Algunos aspectos de la intimidad

La intimidad no es solo ”estar juntos”, se puede estar con otra persona en el sentido de cercanía corporal, no obstante vivir emocional y mentalmente muy alejados. Muchos consideran la intimidad mucho más realista que el amor en las relaciones significativas entre los humanos.

La intimidad requiere dos elementos básicos: tiempo y privacidad para el desarrollo de sus componentes primarios: selectividad, reciprocidad, mutualidad, confiabilidad y placer.

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La selectividad se establece cuando dos personas se gustan se acercan, se eligen e intercambian confidencias.

La mutualidad requiere que la selección sea de ambos para que se logre una verdadera intimidad.

La reciprocidad surge del intercambio afectivo mutuo e igualitario.

La confiabilidad crece a medida que del conocimiento mutuo y recíproco surge la aceptación incondicional del semejante tal cual es.

El placer aparece como consecuencia de la seguridad de que todo lo anterior genera un goce que reafirma la selectividad.

Los pilares de la intimidad son dos: el compartimiento y la revelación del yo.

Tanto uno como el otro no deben darse como un hecho de una vez, es un hábito de toda la vida en común en un intento de entenderse mejor y entender mejor al otro. Si cesa el compartir y la auto-revelación aunque la relación sea de larga duración la intimidad se inhibe y debilita.

Por otra parte, es imposible desarrollar la intimidad con todo el mundo, hay personas que no vibran en la misma longitud de onda, otros son hostiles y rencorosos, curiosos o incomprensivos, arrogantes o incapaces, etc.

Constituye también un error el suponer que el abrirse en forma franca ante personas alejadas y no comunicativas, estimulará a éstas a que revelen más sobre ellas mismas. Tales personas permanecerán indiferentes o superficiales, sin verdadera empatía, ni espíritu de cooperación. Al no hacer ni decir nada, pueden estar expresando una forma sutil de hostilidad.

La sociedad, por otra parte, es proclive a condicionar a los individuos a que controlen sus sentimientos apareciendo como serenos, fríos y calculadores. Otras formas de expresión que quitan honestidad a la pareja es el disfraz de “pegar antes que nos peguen” por temor al rechazo, a la humillación, la debilidad o la minusvalía por lo que se trata de impresionar al otro en vez de relacionarse con él.

Muchas parejas piensan que han logrado la intimidad porque se hallan juntos constantemente y todo lo que han logrado es un alivio temporal a los sentimientos de soledad y de depresión. El coito casual no acerca más a la pareja excepto en lo físico.

En síntesis, la intimidad es la comunicación y el compartir sentimientos verdaderos que provienen de haber aprendido a confiar recíprocamente teniendo capacidad para olvidar y reírse de sus propias imperfecciones y sin ridiculizar las ajenas.

1.3. Algunos aspectos del amor.

La definición precisa de la palabra amor continua siendo tan elusiva en la actualidad como al principio de la historia.

La diferencia entre amor y cariño o afecto solo difiere aparentemente en cuanto a la intensidad ya que ambas expresiones afectivas constituyen atracciones positivas aunque expresadas en forma distinta.

Lo que sucede es que la palabra amor es vivida por muchas personas como un compromiso o una amenaza por lo que prefieren eufemísticamente usar la palabra afecto o cariño que le trae menos zozobra social.

Algunos emplean la palabra amor con tanta libertad que la misma pierde significación. o minimiza su efecto. Otros la viven con tanta responsabilidad que nunca pueden llegar a decir con honestidad al otro: “te amo”.

El amor es un sentimiento positivo para otra persona acompañado de gran intensidad afectiva que le permite llegar al éxtasis.

El amor promueve la atracción de estar con el otro, el deseo de compartir cosas, provocando ansiedad su ausencia. Además implica capacidad para estar solo sin sentirse solo, ya que el necesitar al otro por su compañía significa dependencia y no amor, y el necesitar al otro para llenar vacíos propios, es colocarlo en un nexo esclavizante.

El amor es compartir con libertad. El amor maduro y duradero requiere el compromiso total frente al placer y al dolor. El éxito o el fracaso total de la relación depende de si hay más placer que dolor en el compromiso ya que ciertamente habrá ambos.

Otro aspecto a tener en cuenta es el fenómeno del llamado enamoramiento.

El enamoramiento es un impacto emocional más o menos brusco que puede afianzarse o diluirse en la medida que crece o no, el grado de intensidad afectiva que se logre con el otro a través del tiempo.

Cuando en una pareja se observa que tienen necesidades emocionales reciprocas se dice “están enamorados”. Este impacto emocional que moviliza necesidades afectivas mutuas despertando la pasión se conoce socialmente como “romance”. Este hecho solo se afirma en el tiempo cuando se cumple los conceptos de intimidad antes descriptos, hecho que no es fácil de conseguir.

Por lo común, cuando desaparece en una pareja el romance, la pasión y la magia (fantasías) surge lo que significativamente se expresa como “lo quiero pero no lo amo”, es decir ha desaparecido ese fugaz sentimiento de “estar enamorado”.

En el amor se suele describir cinco niveles:

  1. egocéntrico o posesivo: centrado sobre las propias necesidades del yo, por lo tanto muy exigente y explotador del otro
  2. explorativo: el cariño surge a través del conocimiento creciente del otro y no solo por necesidades personales.
  3. coparticipado: producto del cariño reciproco a través del cumplimiento de necesidades mutuas
  4. dedicativo: el amante resulta significativo que se siente la necesidad imperiosa de brindarle permanente bienestar.
  5. compromiso: implica intimidad, libertad y responsabilidad, es decir, integración total.

Nos queda para el final la descripción del amor romántico o pasional, clásicamente se lo asocia a términos como agonía y éxtasis.
Está asociado a sentimientos de placer físico inmediato y por lo tanto, de difícil estabilidad en el tiempo. Se lo describe como una respuesta condicionada. Cuando una pareja establece un vínculo estable aparecen un conjunto de responsabilidades “poco románticas” que hacen imposible la “exclusividad” de proporcionar al coparticipe solo sentimientos placenteros inmediatos, por lo que se pierde el refuerzo y la recompensa tendiendo a debilitarse el amor-pasión, es decir, “se ha perdido el encanto”.

De manera que, solo la relación puede continuar si el compromiso está basado en algo más que la pasión intensa y fugaz. Así, cuando una pareja entra en monotonía por la rutina de la vida cotidiana, surge la necesidad en la misma de realizar o fantasear una serie de hechos nuevos que intensifiquen o reanimen los deseos almacenados en la memoria (fantasías de excitación y placer reflejamente condicionados). Si esto se logra, florece nuevamente el amor pasional, caso contrario el amor romántico o pasional es remplazado o por cariño, gratitud, compañía afectiva, o por indiferencia u hostilidad.

El mejor sexo no constituye simplemente una buena respuesta coital, sino una afirmación madura de la personalidad total, la falta de la influencia amorosa puede llevar a la monotonía al aburrimiento o a la carencia de estímulo.

El coito puede emplearse como una experiencia estrictamente física una forma momentánea de comunicación o de autoafirmación, o en un nivel más elevado como un compromiso libre de intimidad sexual donde se fusionan la empatía y la sensibilidad hacia el compañero.

1.4. La recreación sexual

Claramente se puede observar que no toda relación sexual implica o necesita el factor amor, así como no todo amor implica sexo. Dado el énfasis en el supuesto único objetivo reproductivo de la sexualidad, muchas culturas censuran el sexo recreativo por si solo.

Apoyados en el ciclo juego sexual-coito-orgasmo masculino-fin, el modelo patriarcal reproductivo mira prejuiciosamente al sexo recreativo o de comunicación física interpersonal.

De las falacias enseñadas culturalmente persisten aún aquellas que dan importancia al comportamiento machista en general, entre ellas la valoración cuantitativa del número de eyaculaciones en el menor tiempo posible, el grado de erección con el mayor tamaño del pene para el mejor goce sexual, despreciando el juego sensorial mutuo; el creer que el deseo sexual masculino es incontrolable, urgente y muy fuerte, la glorificación del coito como la fuente máxima y única del placer sexual y que la mujer que no logra orgasmo vaginal es frígida, etc.

El guion sexual cultural suele incluir modelos o paradigmas de comportamiento que no necesariamente cuadran en la mismidad y diversidad de los individuos. Cada uno tiene capacidades, necesidades y estilos diferentes. El hecho de haber aprendido e interiorizado el guion sexual cultural hace que se presenten resistencias a nuevas ideas al explorar el cuerpo. Lo importante es aprender a despertar la capacidad sensorial del cuerpo con ejercicios que liberen el psiquismo del individuo de ataduras culturales.
Debemos recordar, que todo juego sexual que no haga daño es aceptable en tanto y en cuanto esté de acuerdo el copartícipe

1.5. Las distintas técnicas en la estimulación sexual

Se sabe que el deseo o apetencia sexual de las mujeres es tan poderoso o más que el de los varones, lo que sucede es que éstas han sido condicionadas durante generaciones a nivel cultural a que inhiban su sexualidad o que la nieguen sofocando su respuesta ante los distintos estímulos sexuales. Por otra parte hasta que los varones no puedan superar las actitudes culturales machistas seguirán “controlando la relación” lo que no garantiza una comunicación franca de confianza e igualdad.

Los varones tienen con frecuencia gran urgencia de obtener placer (solo desean actos sexuales) lo que es muy diferente a “hacer el amor” como pretenden las mujeres. Estas a su vez se quejan que aquellos no tienen imaginación, sus técnicas amatorias son demasiado mecánicas y ritualistas y están tan inhibidos en su expresión sexual que su respuesta no es libre ni espontanea.

Por desgracia, muchas parejas después del matrimonio suspenden los esfuerzos mínimos para mantener conductas sexuales imaginativas ante los ojos de su compañero/a, por lo que la vida sexual se paraliza o se empieza a buscar en otras personas el esplendor que él o ella reclaman y que se está perdiendo en la convivencia marital.

La actividad sexual requiere variación, cuando una pareja se adhiere a una postura o técnica sexual rígidamente por lo general surge prontamente el hastío o el aburrimiento sensorial. De manera que si una pareja quiere mantener el interés sexual por largo período debe tener en cuenta el efecto negativo que aparece en el juego amatorio cuando se realiza en forma rápida, corta, monótona y rígida.

Se debe recordar, el valor de la fantasía en la estimulación sexual. La aceptación para experimentar la estimulación sexual asociada a imaginación genera una investigación creativa frente a la inevitable dosis de monotonía que surge en toda pareja estable.

Las zonas erógenas son las partes del cuerpo que poseen una gran concentración de terminaciones nerviosas (denominados “nervios sexuales”) que cuando son estimulados provocan excitación sexual. Esta tiene lugar cuando los mensajes de los estímulos son enviados por terminaciones nerviosas hacia el encéfalo, el cual a su vez los trasmite a los centros de la médula espinal lumbosacra. Por lo tanto, un bloqueo psicológico o físico en algún punto puede frenar o evitar la excitación sexual. Por ej.: mensajes de rechazo, de desafío, de miedo, dolor o lesión pueden ya a menudo retrasar u obstruir las conducción de los estímulos de los centros sexuales, evitando en esta forma la excitación o terminando con ella.

Los estímulos sensoriales placenteros pueden producir pensamientos eróticos, los cuales pueden a su vez provocar erección del pene o lubricación de la vagina.

La sensibilidad sexual (o la falta de la misma) es aprendida, sobre la base de la maduración biológica básica. Las conductas extremas de aburrimiento y placer hacia la sexualidad son aprendidas a través de experiencias y experimentaciones.

El juego sexual, es la principal técnica de estimulación sensorial. Puede ser gradual y constituir una experiencia lenta pero incrementante sobre todo en la mujer. Se ha sugerido que el beso y la estimulación manual de las zonas erógenas debe prolongarse cuando menos 15 minutos antes del coito, aunque algunas parejas prefieren dedicar mayor o menor tiempo en su período de excitación sexual. Así por ejemplo investigaciones sobre el orgasmo femenino expresan que todas las mujeres llegan al orgasmo cuando el juego es mayor de 15 minutos y la penetración dura por lo menos otro tanto.

Otra técnica importante de estimulación sexual es el vibrador. Este puede ser de utilidad para aumentar el placer en la interacción sexual de una pareja.

Algunas mujeres aparentemente no pueden lograr el orgasmo sin penetración peneana, ni lo pueden conseguir con ninguna de las técnicas de excitación ya descriptas, pero mediante la estimulación clitorídea y vulvar con el vibrador hecha por su compañero rara vez fracasa en producir el orgasmo.

Otra forma de actividad sexual popular es la estimulación buco genital, aunque haya gente que la rechace por considerarla a la región genital “sucia”, en realidad esto no constituye una objeción válida si se toman los recaudos de prevención y delicadeza (cuando se inicia el contacto intimo) que requiere la buena higiene íntima de los genitales al igual que cualquier otra parte del cuerpo.

En resumen: las relaciones sexuales fructíferas son relaciones amorosas en las cuales cada compañero está sensible a los deseos del otro. Este cuidado indudablemente puede continuar más allá de las experiencias de la estimulación, excitación y liberación sexuales ya que las relaciones no deben o no deberían terminar con el orgasmo.

Por otra parte cualquier conducta sexual entre adultos que han otorgado su consentimiento válido es o debería ser permisible mientras se cumpla ciertos criterios:

  1. ambos coparticipes capacitados par asumir la responsabilidad de su conducta y sus consecuencias.
  2. la conducta sexual no debe dañar a nadie y ser privada (fuera de la vista y el oído de terceros)
  3. que la conducta sexual involucrada sea placentera para ambos.

Artículo escrito por

Doctor en medicina, psiquiatra, sexólogo clínico, especialista en medicina legal y docente.