Continued from: Curva de auto evaluación sexológica su aplicación en sexología forense

II. Conceptos sexológicos básicos

A) Sistema sexual (SS)

Se entiende por «sistema» el conjunto de cosas que ordenadamente, contribuyen al logro de un determinado objetivo. Se denomina «sistema sexual» al conjunto de áreas que interactuando ordenadamente contribuyen al logro del estudio del comportamiento sexual humano.

Denominamos sistema sexual u organización sexual psicológica al objeto de investigación de la sexología y describen tres áreas:

El área biológica es la universalmente más estable dentro del SS, ya que el sexo es la estructura con la que se nace, caracterizado por el individuo como un sentimiento íntimo de pertenencia a uno de los dos sexos (macho o hembra) o ambivalencia (identidad de género) y expresado morfológicamente a través de la función propia y específica de los genitales (genitalidad), es decir, es la parte orgánico-fisiológica (biología) de la sexualidad. Tal uniformidad morfológica, da universalidad al género de la especie humana (homo sapiens). Se puede deducir por lo tanto, sin inconvenientes qué características son normales y cuáles anormales, siguiendo las estructuras anátomo-funcionales de los aparatos genitales del varón o de la mujer.

En el área psicológica, no ocurre lo mismo que en el área biológica ya que no son posibles, la universalidad de las pautas sociales, ni la uniformidad de las corrientes doctrinarias psicológicas.

En términos generales, se acepta cómodamente que la sexualidad del recién nacido no es igual a la del niño, a la del adolescente, a la del anciano; es decir, que existen variantes evolutivas en el desarrollo de la personalidad del individuo, por lo tanto, según las escuelas psicológicas, la sexualidad puede madurarse, diferenciarse, discriminarse, etc., independientemente de la edad cronológica del individuo.

En el área sociológica, se observa que cabalga entre el sexo y la sexualidad, pudiendo modificar mucho más a la sexualidad, que al sexo. Desde el punto de vista cultural el sexo puede ser respetado (casi en la totalidad de los casos) o modificado (pocos casos), ej.: circuncisión peneana, mica, etc., y por razones por lo general de origen religioso. En cuanto a la sexualidad puede ser adaptada o adecuada, o inadaptada e inadecuada; según el grado de aceptación a las pautas normativas de una cultura dada.

B) Los fundamentos de la conducta sexual humana

Dentro del SS se reconoce una vertiente biológica (sexo) y una psicosocial (sexualidad).

1. Sexo (deviene del latín sexus: dividir).

Son las conductas orgánicas (biológicas) que caracterizan y distinguen un macho de una hembra. Por lo tanto, se denomina así a todas las características morfológico-funcionales, que determinan que una persona sea macho o hembra. Tiene por finalidad básica la reproducción.

2. Sexualidad.

Es la capacidad funcional del sexo (Sexo en función), abarca toda la vida del individuo (desde el nacimiento hasta la muerte). Tiene por finalidad básica el placer (función psicológica o erótica), utiliza la genitalidad (Sexogenitalidad), como alternativa reproductiva o no. De esta manera es la raíz psicosocial del SS, se aprende y condiciona, se expresa diariamente por conductas. Es decir por lo dinámico y cambiante de sus expresiones, admite distintas lecturas de acuerdo a modelos de escuelas psicológicas que la investigan, por lo que se debe analizar, cada una y todas, con un criterio integrativo a través del método científico.

La sexualidad, es entonces, el conjunto de funciones del sexo, que se manifiestan individualmente (conductas) producto del ser sexuado que la determina, la historia psicológica que la condiciona y las normas ético-sociales que la regulan, durante toda la existencia del ser humano.

3. Genitalidad.

Es todo lo concerniente a la morfología y el funcionamiento fisiológico y patológico de los aparatos genitales del varón y la mujer. Es decir, la función propia y específica de los órganos genitales (género) macho o hembra. La genitalidad puede ser estática (identidad de género, sexo morfológico o genital) y dinámica (soporte orgánico-funcional de la sexualidad). Esto último es un aspecto de la sexualidad, es la expresión sexual de los genitales, que se logra a través del desarrollo biológico, hecho que acontece en la pubertad con la irrupción del nivel hormonal gonadal, que completa la aparición de los caracteres sexuales secundarios y con ellos la máxima aptitud genital. Este hecho biológico se completa con la maduración psicológica y la adaptación cultural del individuo, de manera que la genitalidad es parte importante de la sexualidad, pero no su equivalente. La identidad de género es la conciencia «de s~ mismo» como macho o hembra, es un sentimiento íntimo de pertenencia a un sexo determinado.

Las escuelas psicológicas dinámicas como el psicoanálisis, hablan evolutivamente de «etapa de genitalidad», cuando se ha alcanzado este nivel de desarrollo sexual psicológicamente, es decir, ha culminado, luego del período de latencia, la «etapa pre genital» o inmadurez.

C) Diagnóstico de la diferenciación sexual

Si se sigue la descripción anterior se puede observar que en la diferenciación sexual (dimorfismo) intervienen factores que dependen del sexo, de la sexualidad y de la genitalidad. Se puede sintetizar así:

En el sexo se reconoce diferenciación a) genética (ya sea cromosómica o cromatímica) b) gonadal, c) gonadotrófica, d) hormonal prenatal o hipotalámica, e) ósea, f) morfológica (clínica, fenotípica o genital).

En la sexualidad se observa: a) civil jurídico o legal, b) de crianza y vestido, c) psíquico o de orientación libidinal.

En cuanto a la genitalidad, a) hormonal puberal, b) gamético, c) de identidad sexual o de género.

La madurez o diferenciación sexual del individuo no depende de la edad cronológica sino de la posibilidad de sortear los diferentes obstáculos sociales que se le van presentando en el transcurso de su historia vital.

Todas las escuelas psicológicas aceptan que no es lo mismo sexualmente un recién nacido que un adulto, esta conclusión obvia, apuesta a la idea de que necesariamente el individuo humano forja su personalidad sexual a expensas de su desarrollo emocional y de los avatares culturales que sufre en su proceso de aprendizaje.

Así se reconocen distintos momentos en su evolución psicosexual que son independientes de su edad cronológica. Se describen: una etapa autofílica (placer consigo mismo), una isofílica (identificación placentera c/el mismo sexo) y una heterofílica (placer con el otro sexo).

D) Motivación de la conducta sexual

En todas las sociedades, existen motivaciones para la expresión de las conductas sexuales. En la adquisición, organización y manifestación de dichas conductas, intervienen factores biopsicosociales que determinan las distintas motivaciones. Partiendo del concepto de SS, se desarrollará la estructura histórica de la personalidad sexual del instinto humano.

A través del área biológica el SS expresa el dimorfismo sexual (sexo), a nivel cerebral, genital, etc., configurando la identidad de género, es decir lo que genéricamente el individuo “ES”: macho o hembra.

A nivel psicosocial el SS expresa el papel sexual, es decir, el rol que le asigna al individuo la sociedad, de acuerdo a las pautas de Cultura a la que pertenece, de manera que, el individuo al nacer debe identificarse sexualmente de acuerdo a su género con la sexualidad que le asigna su cultura (familia, sociedad) a través, de roles masculinos y femeninos, los “moldeadores” ambientales (aprendizaje-educación) normatizan las funciones que el individuo debe “actuar” (Sexualidad de asignación).

De la mayor o menor concordancia entre el sexo morfológico o genital (área biológica) y la sexualidad de asignación (área psicosocial del SS) surgirá la identidad sexual del individuo (alrededor de los 3 años). La identidad sexual es un sentimiento íntimo y personal de pertenecer a tal o cual sexo y la factibilidad de concordar las expectativas que la cultura a la que pertenece espera de él.

Si existe indefinición surgirá un sentimiento confuso de ambivalencia, conflicto que deberá enfrentar y/o esclarecer en el decurso de su guion personal (desarrollo de la personalidad). I a identidad sexual posibilita que el individuo «se sienta» varón o mujer.

El desarrollo de la personalidad sexual se establece por un guion personal, es decir, la motivación interna que acompaña históricamente al individuo a través de la cual establece su orientación sexual. La orientación es la capacidad de «sentir atracción» por «objetos sexuales». La interacción entre el guion con el deseo sexual despierta la relación con «el otro». Los «objetos» sexuales humanos que despiertan atracción a un sujeto pueden ser; él mismo (sujeto-objeto) lo que define la orientación autosexual; una persona del mismo sexo (orientación homosexual); una persona del otro sexo (orientación heterosexual) o indistintamente del mismo o del otro sexo (orientación bisexual). Todo ello configura un patrón conductual más o menos estructurado o estable (conducta sexual). La conducta sexual es la forma de manifestar (implícita o explícitamente) la sexualidad por parte de un individuo.

Artículo escrito por

Doctor en medicina, psiquiatra, sexólogo clínico, especialista en medicina legal y docente.